
Las phantom shares son una de las mejores formas de incentivar a tu equipo. El problema es que son una figura completamente desconocida fuera del ecosistema de Venture Capital, y cuando el founder ya las entiende y quiere explicárselas a su equipo, se encuentra con un nuevo reto: cómo hacerlo sin perder a la audiencia en el primer párrafo.
En este artículo no voy a explicar qué son las phantom shares, seguro que eso ya lo sabes. Lo que voy a darte son las claves para explicárselas a alguien que no tiene background financiero y que jamás ha oído hablar de ellas.
Lo primero, y más importante, es dejar claro desde el principio que no hay acciones de por medio. Ni participaciones, ni equity, ni nada parecido. Las phantom shares son, en realidad, mucho más “phantom” que “shares”. Se trata exclusivamente de una fórmula para calcular un bonus. Un bonus que solo se activará en un momento muy concreto: si se vende la empresa. Transmitir esto bien desde el inicio evita confusiones que luego son muy difíciles de deshacer.
En segundo lugar, hay que explicar cómo se calcula ese bonus. La clave es dejar claro que el empleado recibirá una compensación equivalente a como si hubiera tenido un número determinado de participaciones reales en la empresa. Si alguien tiene 100 phantom shares y la empresa se vende, cobrará exactamente lo mismo que si hubiera tenido 100 participaciones de verdad. Explicado así, con un ejemplo concreto y números, suele encajar bastante bien.
Por último, hay que explicar el vesting. El vesting significa que ese derecho no se adquiere de golpe, sino poco a poco. Lo más habitual es una agenda de cuatro años: si el empleado se va antes de cumplir el primero, no ha devengado nada; al año, tiene derecho al 25%; a los dos años, al 50%; y así hasta completar el 100% a los cuatro años. Los contratos pueden tener mucha creatividad y condiciones adicionales, pero el concepto base siempre es este.
Al final, el mensaje que tienes que transmitir es simple: estamos hablando de un bonus que puede ser muy lucrativo si la empresa se vende, y que está diseñado para alinear los intereses del equipo con los del fundador. Nada más. Cuanto más sencillo lo expliques, mejor lo entenderán. Y sobre todo, más lo valorarán.
En los próximos artículos de esta serie abordaremos dos preguntas igual de importantes: cuánto porcentaje reservar y cómo plantearlo, y a quién exactamente de tu equipo tiene sentido dárselo, una decisión más delicada de lo que parece. ¡Sigue leyéndonos!


