
Jaime Medina
Cuando empecé, un CFO externo con mucha experiencia me dijo algo que se me quedó grabado: “Te lo vas a pasar muy bien en este mundo porque vas a ver cosas muy diferentes y muy novedosas todos los días. Pero ten cuidado, porque hay mucho loco.”
En The Startup CFO tenemos una cultura muy clara: Humans First. Y cuando hablamos de nuestra relación con los CEOs, esto significa, ante todo, como CFOs externos, hacer el ejercicio de ponernos en su piel.
En muchas ocasiones, el CEO es una persona joven y es la primera vez que lleva una empresa. A veces, incluso, es la primera vez que tiene equipo a su cargo. Cualquiera que haya gestionado personas sabe que es, con diferencia, la parte más difícil de cualquier trabajo, y en gran medida por eso los managers acaban ganando más dinero. Hasta ese momento, ese joven CEO probablemente no había necesitado muchas más habilidades personales que ser un buen compañero. Pero ahora todo cambia radicalmente, y esos nuevos skills se aprenden, casi siempre, haciendo.
A esto se suma la relación con los inversores, que es especialmente compleja. No son sus jefes, pero tampoco son necesariamente sus amigos. Son socios, con todo lo que eso implica, y ante ellos el CEO siente una responsabilidad enorme. Se siente juzgado como empresario y como persona, comparado constantemente con otras empresas en la misma fase que lo han hecho mejor. A veces son los inversores quienes le dan malas noticias; otras veces es él quien tiene que dárselas a ellos. De esas reuniones salen decisiones muy difíciles, cargadas de incertidumbre, que finalmente es el CEO quien tiene que implementar.
En lo personal, además, suelen ser años muy importantes de la vida. Puede haber hijos pequeños, una relación de pareja, y un nivel de estrés que ocupa la cabeza las 24 horas del día. Un cliente me describió una vez su empresa como un tumor cerebral que le ocupaba gran parte del cerebro. El CEO sale de la oficina y vuelve a casa, pero el trabajo sigue ahí: en su cabeza y, muchas veces, en horas adicionales de trabajo desde casa. Con frecuencia, las relaciones personales se ven afectadas por esta razón, y la vuelta a casa no supone necesariamente una desconexión.
Entonces, ¿qué quiere decir para nosotros Humans First? Significa tener en cuenta esta realidad del CEO en todas nuestras interacciones con él. Las empresas no son tangibles, y casi nada de lo que las compone lo es, más allá de las personas. Y volviendo al comentario inicial, con todo lo anterior, es fácil entender que los CEOs tengan bastantes motivos para estar un poco locos. Pero, en gran parte gracias a esa “locura”, son también quienes ayudan a mejorar muchísimo el mundo.


