
Jaime Medina
En la primera parte de esta serie, hablamos sobre la importancia de una cap table sana y cómo un reparto de equity desajustado puede frenar el crecimiento de una startup. Ahora, pasemos a otro aspecto crítico: el equipo.
Cuando analizamos una startup, uno de los factores más importantes es, sin duda, el equipo. Como ya comentamos, si el equipo no está perfectamente diseñado e incentivado, las probabilidades de éxito disminuyen considerablemente.
La primera disyuntiva que surge es si trabajar solo o contar con un equipo de cofundadores. Si bien muchos estudios afirman que las startups con más de un fundador suelen tener más probabilidades de éxito, también existen excepciones. En muchas ocasiones, vemos cómo los cofundadores de negocio buscan un CTO, o viceversa, un cofundador tecnológico busca alguien con perfil de negocio. Sin embargo, esto no siempre se resuelve de manera sencilla. Encontrar al cofundador perfecto merece tiempo y reflexión, porque un error en la compatibilidad puede ser fatal.
Uno de los errores más comunes al formar un equipo de cofundadores es el reparto de equity. Aunque es tentador dividirlo de manera igualitaria entre los cofundadores para evitar conflictos a corto plazo, esta solución solo es válida en casos muy específicos. El reparto de equity debe reflejar la importancia de cada perfil y el valor que aporta al proyecto.
La pregunta clave aquí es: ¿Qué tipo de cofundador necesitas? Si quieres a alguien que se preocupe por el proyecto tanto como tú, esa persona debería recibir un porcentaje similar al tuyo. Si se trata de alguien que estará motivado durante el proyecto, pero que aún no puede recibir su valor de mercado, entonces su porcentaje será mucho menor. Además, otorgar un porcentaje alto a un cofundador que luego abandona el proyecto puede ser un daño irreversible, como mencionamos en la edición anterior.
Otro error frecuente es la formación de equipos de cofundadores con perfiles demasiado similares o, por el contrario, con personas demasiado junior. Cuando dos personas tienen el mismo perfil y habilidades, lo más probable es que ambos estén bien en la misma función, pero no necesitas dos personas liderando lo mismo.
En otros casos, se eligen cofundadores junior con muchas ganas de unirse, pero debemos preguntarnos si serán capaces de dirigir un equipo senior en el futuro o atraer a los profesionales adecuados. Aunque hay excepciones, estas son preguntas esenciales a la hora de formar un equipo sólido.
En resumen, todo esto se reduce a sentido común. El equipo fundador debe ser equilibrado, profesional y debe tener un encaje real con el proyecto. Al menos uno de los cofundadores debe tener el conocimiento suficiente de la industria o tecnología para demostrar que realmente puede resolver el problema del mercado.


