
Jaime Medina
Casi siempre que hablo con un fondo de Venture Capital sobre su tesis de inversión, la respuesta es inmediata: “No invertimos en hardware”. Y cuando hablo con un emprendedor del sector, casi siempre me dice lo mismo: “Es difícil conseguir reuniones con fondos porque somos hardware”.
¿Por qué ocurre esto?
La inversión en hardware lleva años siendo ignorada por la mayoría de los VCs, especialmente en fases tempranas. Es evidente que el software tiene muchas ventajas: modelos de distribución escalables, márgenes brutos muy altos y una capacidad de crecimiento rápida. Pero este enfoque constante en el software ha hecho que muchos pasen por alto el potencial creciente de los negocios de hardware que trabajan con grandes volúmenes de datos y ofrecen modelos más defendibles a largo plazo.
El hardware suele verse como una inversión más arriesgada. Requiere capital inicial elevado, implica producción y distribución física, y los ciclos de desarrollo son más largos. Sin embargo, esas mismas características también pueden convertirse en fortalezas. Las empresas de hardware suelen generar una mayor dependencia por parte del cliente, ofrecen más barreras de entrada y crean ventajas competitivas más duraderas.
Esta diferencia es clave en sectores donde la captura de datos no es opcional, sino imprescindible. Procesos industriales, ciudades inteligentes o sectores como la energía, la movilidad o la alimentación necesitan cantidades enormes de datos físicos, en tiempo real. Estamos hablando de los grandes retos de la humanidad, y en muchos casos no pueden resolverse solo con software. Aquí, el hardware es fundamental para capturar y procesar esa información de forma eficiente y a gran escala.
Además, aunque el hardware pueda parecer menos escalable por su componente físico, unos buenos fundamentos económicos pueden cambiar esa percepción. Si las unit economics son sólidas, los negocios de hardware pueden escalar de forma rentable. Las tecnologías de alto valor añadido suelen tener márgenes brutos fuertes, y cuando estas empresas alcanzan una fase más madura, suelen tener acceso a financiación no dilutiva que permite financiar el crecimiento sin perder demasiado equity.
A diferencia del software, que ya recibe grandes cantidades de financiación, el hardware sigue estando fuera del radar de muchos inversores. Pero esa falta de atención puede ser precisamente lo que lo convierta en una oportunidad. A menudo, los activos menos invertidos son los que acaban ofreciendo mejores retornos. Y mientras el capital sigue fluyendo hacia el software, el hardware destaca como una apuesta inteligente para quienes buscan crecimiento a largo plazo y un impacto real en sectores estratégicos.


